El 21 de Septiembre se celebra el Día Internacional del Alzheimer, una fecha que fue elegida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Alzheimer (ADI) y durante esta jornada se realizan actividades para concienciar y ayudar a prevenir esta enfermedad mental.

En el año 1906, Alois Alzheimer describió por primera vez la enfermedad, que más tarde llevaría su nombre. Más de cien años después, todavía se está luchando contra el estigma asociado a la demencia y se siguen organizando campañas para conseguir mejores servicios y tratamientos para las personas con la enfermedad de Alzheimer, así como para sus cuidadores.

Cada tres segundos una persona desarrolla demencia en el mundo, y de acuerdo con las estimaciones de los especialistas, la cifra total de pacientes con demencia se elevará hasta los 131 millones en 2050.

Pensar en alzhéimer es pensar en ausencia de memoria, de capacidades, de consciencia… Pero hasta llegar a ese estado, el paciente pasa por otras fases en las que sí entiende la enfermedad que padece. Y eso le provoca sufrimiento. Cuando empieza a tener despistes, a no recordar personas o a desorientarse, «ellos no solamente sufren, sino que además te hacen partícipes de ese sufrimiento».

Aunque no hay cura para el alzhéimer, sí existen terapias y fármacos que ralentizan su aparición. Se ha demostrado que los tratamientos disponibles actualmente son más efectivos cuanto menos avanzada esté la enfermedad; así, un diagnóstico precoz es útil para intentar ralentizar los síntomas en la medida de lo posible.

El Alzhéimer es una enfermedad silenciosa y en muchas ocasiones cuando se acude al neurólogo ya es tarde, más de la mitad de los enfermos que se diagnostican, lo hacen en fase moderada, no precoz,  y de los diagnosticados la mitad esta sin tratar, en algunos casos porque no  toleran bien los fármacos y en otros por la presión que existe sobre el gasto farmacéutico  y el nihilismo de algunos profesionales que no consideran eficaces los tratamientos.

En España, uno de cada cuatro hogares cuenta con un familiar afectado de Alzheimer , esta enfermedad la sufre el individuo que la padece, pero también la familia, que asume la función principal de cuidar de la persona enferma. El cuidado familiar está supliendo en buena medida la responsabilidad de los sistemas sociales y sanitarios que deberían ser, en cualquier caso, los principales agentes proveedores de los servicios y atenciones que este colectivo precisa y demanda.

La figura del cuidador es fundamental, por lo que debe ser objeto de atención preferente en las políticas de protección, el 50% de los cuidadores generan una predisposición a padecer alteraciones físicas, psicológicas y sociales.

Actualmente, supone un problema socio-sanitario de primer nivel, convirtiéndose en el mayor reto de la medicina actual, en el que se invierten muchos recursos en investigación y cuidado de los pacientes. Estos recursos están determinados por la gran prevalencia de estos enfermos y por su alto nivel de dependencia.

Por lo tanto el propósito de esta conmemoración es dar a conocer la enfermedad y difundir información al respecto, solicitando el apoyo y la solidaridad de la población en general, de instituciones y de organismos oficiales. El Alzheimer ya está considera como la nueva epidemia del siglo XXI. Es un problema de todos, pues la dependencia que genera afecta no sólo al enfermo, sino también a su entorno más cercano.

SSP Estética Centro de Estética de las Tablas.

Publicado: 21 de Septiembre de 2017