Publicado: 27 de Junio de 2017

Un día como hoy, 27 de junio de 1957 sale el primer ejemplar de SEAT 600 de la factoría de la Zona Franca de Barcelona

El SEAT 600, también conocido popularmente como SeiscientosPelotilla, bolilla Seílla o Seíta, por las formas redondeadas de su carrocería, fue producido entre los años 1957 y 1973 y fue el primer coche para la mayoría de españoles. En el año 1967 prácticamente la mitad de los vehículos que circulaban por las carreteras españolas eran “seiscientos”.

En aquellos años el parque de vehículos era muy reducido y predominaban los transportes públicos, los camiones y las motocicletas. El seiscientos fue el elegido para reinar antes de nacer y supuso la muerte definitiva de los microcoches del subdesarrollo, como el Isetta o el Biscuter

El 600 fue el hijo predilecto del “plan de desarrollo”, casi un símbolo sobre ruedas. El plan pretendía llegar a una renta de mil dólares per cápita, un poco más de las 65.000 pesetas que costaba el primer modelo, que llevaba las puertas que se abrían hacia atrás y que si no se cerraban bien se las llevaba el viento.

El 600 fue el primer vehículo de toda una generación, se inventaron los pagos a plazos para que la gente pudiera tener uno y familias enteras volvieron a verse después de años. Ahora hay cosas que parecen normales, pero antes eran casi imposibles.

 Tres años después de entregar el primero, la fábrica suspendió las solicitudes porque había una lista de espera de 100.000 compradores. Así para conseguir uno era necesario apuntarse y esperar durante años, si no se disponía de contactos en el gobierno o en la fábrica.

El 600 era el único coche perfecto y posible para sus propietarios. A simple vista parecía poco probable que en un vehículo tan pequeño pudieran entrar 4 personas con su equipaje correspondiente, sin embargo, los padres de familia presumían de poder viajar con el 600 lleno hasta los topes y sin ningún tipo de problema. La falta de espacio, se solventaba con la imprescindible “baca”, donde se podía transportar, desde la caja de hortalizas recogidas del huerto, hasta la nevera durante una mudanza, pasando por el equipaje de toda la familia, cuando se iba de vacaciones, y si el motor se calentaba, se colocaba una madera que mantuviera la tapa del motor levantada y resuelto.

El hijo de aquel padre de familia lo tuneaba bajándole la suspensión, lo empapelaba de pegatinas y lo remataba con un alerón.

En 1973 se dejo de fabricar entre otros motivos por la dificultad de instalar los cinturones de seguridad, cuando estos se hicieron obligatorios en España. El paso del tiempo ha hecho que hayan ido desapareciendo, pero aún quedan un gran número de unidades y ver uno de estos coches por la calle es como ver a un auténtico héroe en acción.

La generación del 600 recordará esos larguísimos viajes con la familia al completo dentro, el equipaje repartido por todo el coche, sin aire acondicionado y por carreteras mal asfaltadas. Ahora es uno de los clásicos más apreciados del mundo del automóvil y una pieza clave de la historia de nuestro país.

SSP Estética Centro de Estética de las Tablas.