Publicado: 30 de Abril de 2017

Hace 40 años, un 30 de abril de 1977, en Buenos Aires, surge la idea de reunirse en la plaza de mayo, un grupo inicial de 14 madres de detenidos y desaparecidos argentinos estaban esperando que las atendiera el secretario del vicario castrense, en la Curia Metropolitana, cuando una de ellas, propuso ir todas a la Plaza de Mayo «Individualmente no vamos a conseguir nada. ¿Por qué no vamos? Cuando vea que somos muchas, Videla tendrá que recibirnos». La elección de la Plaza de Mayo se debió a que está situada frente a la Casa Rosada ―sede de la Presidencia― y a que es el lugar donde tradicionalmente se han efectuado manifestaciones políticas. Las 14 madres caminaron hasta la plaza y se quedaron de pie enfrente de la entrada principal de la Casa Rosada.

En 1976, estaba declarado el estado de sitio, por lo que inmediatamente se les acercaron policías que les informaron que estaban prohibidos los grupos de tres o más personas, y que estaba prohibido estar de pie inmóvil en la vía pública, por lo que les ordenaron que circularan (o sea, que se fueran de la plaza). En cambio, las madres empezaron a caminar en círculos a paso lento alrededor de la Pirámide, caminando de dos en dos, cogidas del brazo.

La presencia de las madres en la Plaza era conocida por comentarios de boca en boca, y fueron apareciendo más madres. Para reconocerse, comenzaron a usar un pañuelo blanco en la cabeza hecho en un principio con tela de los pañales que se usaban para bebés, representando así a sus hijos. Ese pañuelo se convirtió en su símbolo.

Entre el 8 y  el 10 de diciembre de 1977 un grupo de militares bajo el mando de Alfredo Astiz secuestró a un grupo de 12 personas vinculadas a la Madres de Plaza de Mayo. Entre las secuestradas estaban Azucena Villaflor, Esther Ballestrino, María Ponce de Bianco (las tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo), las monjas Alice Domon y Léonie Duquet, y siete activistas de derechos humanos. Fueron torturadas durante varios días hasta que al final fueron asesinadas.

A pesar de este hecho, las madres continuaron su lucha, durante la realización del Mundial de Fútbol de 1978 en la Argentina, su causa se hace más visible, cuando periodistas internacionales empezaron a entrevistarlas y dieron a conocer su movimiento. Y no solo periodistas, durante la final entre Argentina y Holanda, las mujeres holandesas supieron de su existencia,  las escribieron y las dijeron que estaban a su disposición, y no solo eso si no que mediante una donación de SAAM (Asociación Neerlandesa de Mujeres, que se había constituido para ayudarlas) consiguieron sufragar la primera casa donde pudieron reunirse

Entre los años 1978 y 1979 las Madres comenzaron a salir al exterior para dar a conocer el drama de los desaparecidos y solicitar que se aislara a la dictadura militar argentina, En 1980 comenzó a surgir la idea entre las madres de que incluso si los desaparecidos estuvieran muertos, se seguirá buscando el esclarecimiento como si siguieran vivos.

 El 5 de diciembre de 1980 sacaron la famosa frase, «aparición con vida», porque no hemos de dejar morir a nuestros hijos, aparición con vida en cada lugar donde un hombre o una mujer pelean y luchan y levantan un fusil para defenderse, ahí están ellos.

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