Previene Alzheimer y demencia senil. Aumenta la capacidad mental y la memoria. Protege las células nerviosas y prolonga su vida. Para estados depresivos. Imprescindible en carencias neuronales.

Donde la podemos encontrar

En la carne de ternera es una de las fuentes naturales de l-carnitina más ricas que puedes encontrar. Un filete de 100 gramos aporta sobre los 90 mg. Para limitar el consumo de grasas y colesterol debes elegir cortes magros que no superen los 95 mg de colesterol, 4,5 gr de grasa saturada y menos de 10 gr de grasa total en esos 85 de filete. Varios estudios recientes recomiendan no comer más de 100 gramos de carne roja por semana.

Carne de cerdo baja en grasa. De promedio la carne de cerdo contiene 30 mg de carnitina por cada 100 gramos. Debes elegirla baja en grasa, y ajustarte a las mismas directrices que en la de ternera. Las mejores opciones son el solomillo, asado de solomillo, chuletas de lomo, de costilla o de centro. Es conveniente evitar la carne empanada o frita. Lo suyo es sustituirla por carne asada, a la parrilla, a la plancha o brasa.
La carne de cerdo se considera carne roja. Una dieta rica en carne roja aumenta el riesgo de cáncer y de enfermedades vasculares. Sólo deberíamos comer carne de cerdo ocasionalmente, y casi siempre evitar los productos de cerdo procesados como las salchichas o el jamón.

Pescado. Todos los pescados y mariscos contienen algo de carnitina. Pero el bacalao tiene la concentración más alta de todos ellos. Una porción de 100 gramos nos proporciona entre 11 y 13 mg. Si está dentro de nuestras posibilidades sería conveniente elegir algún producto cuyo tratamiento haya sido respetuoso y podamos considerarlo libre de contaminaciones. Las mujeres embarazadas, las que tienen planeado estarlo, o las que se encuentran en periodo de lactancia, deben limitar el consumo total de pescado a 350 gramos semanales.
El cangrejo, los boquerones y la lubina también son pescados con un porcentaje importante de carnitina en su composición.

Pechuga de pollo La pechuga de pollo no sólo es alta en proteínas, baja en grasas y colesterol y una buena fuente de vitaminas y minerales. También contiene una importante cantidad de carnitina. Sobre los 8 mg por cada 100 gramos.
Tu mejor elección será pechuga sin piel, puedes quitársela antes de empezar a comer, y cocinada con una mínima cantidad de aceite vegetal polisaturado. Si estas preocupado por el consumo de sodio, intenta que tu pechuga no haya sido elaborada con demasiada sal. El pollo muy tratado puede contener hasta 400 mg de sal por cada 100 gramos.

Lácteos. Aquí nos encontramos otra interesante manera de proporcionarnos l-carnitina. De entre todas sus posibilidades la que más cantidad nos va a aportar es el queso de cabra, que se va a unos nada despreciables 13 miligramos por cada 100 gr. Aunque hay que decir que habitualmente se prepara con altas proporciones de grasa y quizá por eso su consumo no sea el más recomendado dentro de dietas de adelgazamiento.
La propia leche natural y el yogur también son fuente de l-carnitina y nos entregan sobre los 4 mg. Siempre en medidas de 100. El queso curado y la mantequilla se quedan en unos más discretos 1,7 mg.

Alimentos de origen vegetal No estamos ante uno de los grupos alimenticios más sugestivos a la hora de buscar l-carnitina. Sin embargo su presencia también es señalable, y entre los manjares que la atesoran podemos mencionar a las almendras, la pasta, las zanahoria, el arroz y las berenjenas. Ninguna de ellas supera los 0,7 mg por cada 100 gramos.

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