El 23 de mayo de 1934, mueren. Bonnie Parker y Clyde Barrow, fueron dos famosos fugitivos, ladrones y criminales de Estados Unidos que actuaron en la época de la Gran Depresión, Bonnie y Clyde captaron la atención  de la prensa y fueron considerados “enemigos públicos” entre 1931 y 1934, esta pareja de criminales transcendió no por sus crímenes si no por su gran amor, hasta tal punto que lo único que los separó fue la muerte.

Ese día un grupo de agentes prepararon una emboscada al coche que los fugitivos habían robado en Nueva Orleáns días antes, en una carretera secundaria. Cerca de Bienville Parish (Louisiana), abrieron fuego aniquilando a los dos fugitivos, el coche contaba con un total de 167 agujeros de bala. El viaje de novios había llegado a su fin.

Dos hechos precipitaron su final, hasta 1933 los delitos que habían cometido en su huída, dejaban de estar vigentes cuando cambiaban de estado, ya que eran considerados como crímenes locales. Finalmente pudieron encontrar cargos contra ellos, por cruzar la frontera de varios estados con un coche robado. De este modo, el FBI ordenó en mayo de 1933, una orden de captura contra Bonnie y Clyde, Un ciudadano denunció a un extraño grupo de inquilinos que se hospedaban en unos apartamentos, consiguieron huir pero con las prisas se dejaron la mayoría de sus posesiones en el apartamento, incluyendo la cámara con las que habían hecho las fotos que ya formarían parte de la leyenda. De esta manera perdieron su anonimato y fueron conocidos por todo el país, pasando sus últimos días como prófugos sin la excitación de otras épocas.

La pareja se conoció en enero de 1930 en Texas A pesar de su juventud, Bonnie contaba con tan sólo diecinueve años de edad, su compañero Clyde, acababa de cumplir los veintiuno, se reconocieron mutuamente como personas amantes de las armas de fuego y de los coches rápidos,  y ya se les consideraba como unos delincuentes sin escrúpulos. En seguida comenzaron un romance que duraría hasta que perdieron la vida en Texas.

Convertidos en superestrellas criminales, por la prensa sensacionalista, el terror se torna en reverencia, un atractivo halo de misterio se cierne sobre la pareja de forajidos. ‘Bonnie and Clyde’ copan todas las conversaciones: son jóvenes, salvajes y están enamorados. Huyen de la ley porque esta ha sido injusta con ellos y ridiculizan a un gobierno jaqueado por la recesión. Ser fugitivos es su única salida.

Nada más lejos de la verdad. Los jóvenes amantes eran despiadados y el amor que se profesaban no les impidió acabar con la vida de varios agentes de policía y civiles, aunque según decían no disparaba a nadie, siempre que tuvieran una vía de escape. La llamada banda de Barrow raptó y atracó bancos, aunque preferían pequeños establecimientos y gasolineras entre 1932 y 1934.

La forma en que se produjo su muerte granjeó la simpatía de parte de la sociedad americana, no les dieron la señal de alto ni la oportunidad de rendirse pacíficamente sino que, además, después se dedicaron a limpiar la escena del crimen y robaron las pertenencias de los dos prófugos para venderlas como souvenirs.

Bonnie y Clyde se pueden considerar como los primeros criminales famosos de la era moderna y su leyenda será perdurable en el tiempo al igual que el inmenso “amor entre balazos” que se profesaban uno por el otro.

 El trágico final provocó que al entierro asistieran 20 mil personas. El mayor homenaje floral fue enviado por un grupo de vendedores de periódicos de Dallas, el repentino final de Bonnie y Clyde les había supuesto la venta de 500.000 ejemplares.

 Todavía, cada año, miles de parejas visitan el lugar de masacre en la Autopista 154 al sur de Gibsland, Louisiana para prometerse el mismo amor que unió a Bonnie y Clyde.

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