Un día como hoy, 19 de mayo de 1962,  Marilyn Monroe interpretó el famoso tema, para felicitar al entonces presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, durante la fiesta celebrada en el emblemático Madison Square Garden de Nueva York con ocasión de su 45.º cumpleaños. Jacqueline, que sabía que Marilyn iba a acudir al acto, no acompañó a su marido; presumiblemente porque sabía que mantenía relaciones con la actriz. Asistieron al evento más de quince mil personas, más los 40 millones que lo siguieron por televisión.

“Señor presidente”, dijo el anfitrión refiriéndose a John F. Kennedy mientras dirigía la mano hacia el escenario, “aquí Marilyn Monroe”. Los aplausos reventaron inmediatamente el Madison Square Garden y la diva apareció unos minutos después. Pero valió la pena la espera. La rubia actriz apareció con un abrigo de visón y debajo de él, un entallado vestido confeccionado en gasa de seda color beis y adornado con dos mil quinientas incrustaciones de cristal cosidas a mano, debido al color y a su entallado hacían que la actriz pareciera completamente desnuda; la artista lo describió en algún momento como «piel y lentejuelas». El vestido era tan sumamente ceñido que Marilyn no dudó en ponérselo sin ropa interior

Este icónico vestido fue subastado y adjudicado en 2016 a la empresa Ripley´s Believe It or Not!, dedicada a la exposición de todo tipo de objetos curiosos y singulares, por 4 800 000 dolares.

Monroe entonó seductoramente Cumpleaños feliz/ cumpleaños feliz/ cumpleaños feliz señor presidente/ cumpleaños feliz, sin saber que su interpretación se convertiría en una de las más escuchadas en el mundo hasta estos días.

Esa fue la última aparición pública de la leyenda de Hollywood antes de su muerte, el 5 de agosto de 1962, a los 36 años.

Marilyn y JFK se conocieron en marzo de 1954. El escenario: una fiesta en casa de Charles K. Feldman, el empresario más famoso de Hollywood. Ambos asistieron con sus respectivas parejas: Marilyn, estrella ya consagrada y una de las mujeres más deseada del mundo, con su segundo marido, el jugador de béisbol Joe DiMaggio, y JFK, un joven senador en aquel momento, con Jackie Kennedy, en el transcurso de la fiesta ella le deslizó en el bolsillo de su americana un papelito con su número de teléfono.

El primer nidito de amor de Marilyn y JFK fue el Holliday House Motel, en la playa californiana de Malibú.

La última noche juntos la pasaron en el hotel Carlyle, de Manhattan, tras una recepción en casa de Arthur Krim, tesorero del partido demócrata, con la que se cerró la memorable velada en la que Marilyn le cantó el lascivo "Happy birthday" a "The Prez", como le llamaba cariñosamente, con motivo de su 45 cumpleaños.

Una relación que terminó tras el ultimátum que Jackie Kennedy, que sabía desde hacía tiempo que su esposo le era infiel, dio a JFK, tras sentirse públicamente humillada por el espectáculo que dio Marilyn.

Fueron siete minutos de alto voltaje, que entraron instantáneamente en la historia pop del siglo XX, y que una comentarista de la época describió así: "Es como si estuviera haciendo el amor con el presidente delante de cuarenta millones de telespectadores".

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