Publicado: 6 de Julio de 2017

Hoy 6 de julio, a las 12 del mediodía, comienzan las Fiestas de San Fermín.

"Pamploneses, Pamplonesas, ¡Viva san Fermín! ¡Gora san Fermin!". Con esta frase y con el tradicional chupinazo  desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona dan comienzo las fiestas que terminaran a las 24 horas del 14 de julio con el Pobre de mi…

Nuestra fiesta más internacional, los Sanfermines, ya está aquí. Pamplona se tiñe de blanco y rojo, rojo del pañuelo, emblema de las fiestas, que tiene su origen en el martirio sufrido por San Fermín, y el blanco de la vestimenta que se instauró posteriormente, en los años 60. El pañuelo se debe llevar atado en la muñeca hasta el chupinazo, momento que pasa de la muñeca al cuello o donde se desee.

Su origen procede de las ferias comerciales y corridas de toros que se celebraban el 7 de julio y de los actos religiosos que se celebraban el 10 de octubre. Unas lluvias torrenciales en 1590 hicieron que el obispo solicitará que se trasladaran al 7 de julio. Así el 7 de julio de 1592 se unificaron las dos, hasta hoy.

El acto central y más famoso de los sanfermines son los encierros. Cada año, la ciudad se llena de gente de todo el mundo para vivir este acontecimiento único.

Los encierros tienen lugar todos los días entre el 7 y el 14 de julio y consiste en acompañar, más bien conducir durante 849 metros, a la manada de toros y cabestros hasta la plaza de toros, que a las ocho de la mañana salen desde los corrales de Santo Domingo, donde han pasado la noche.

Los encierros de San Fermín tienen un origen medieval, siglo XIV, en la "entrada", los pastores navarros traían a los toros de lidia desde las dehesas de la Ribera de Navarra hasta la plaza Mayor, que servía de coso taurino al no existir una plaza de toros, a finales del siglo XIX, se pasó de correr detrás de ellos para ayudar a encerrarlos, a correr delante; así se convirtió en una costumbre popular. El recorrido, que al principio no estaba vallado, no llegó hasta 1776,  comienza en la cuesta de Santo Domingo, subiendo hasta la plaza Consistorial (plaza del Ayuntamiento) y girando por la calle Mercaderes, para acceder a la calle Estafeta que conduce finalmente por el tramo de Telefónica hasta el callejón que entra a la plaza de toros.

La manada está compuesta por seis toros y ocho cabestros, seguidos de unos mozos que hacen de pastores

Antes de correr el encierro, los participantes piden ayuda a San Fermín mediante unos cánticos que se entonan en la cuesta de Santo Domingo (al inicio del recorrido) 5, 3 y 1 minutos antes del encierro.

Otro acto tradicional es el Riau Riau, que nunca tuvo consideración de oficial, consiste en que miles de personas ocupen la plaza del Ayuntamiento y luego la calle Mayor, cantando y bailando el "Riau Riau", vals de Miguel Astráin, para impedir el paso de la Corporación Municipal, que salía de la Casa Consistorial para participar en la misa de Vísperas, esta tradición se atribuye a un carlista que coreando el Vals de Astráin quiso interponerse en el avance de un Ayuntamiento políticamente contrario. Por motivos políticos este acto ha estado ausente desde 1991, aunque desde 1997, la Peña Mutilzarra se encarga de que no se pierda esta costumbre típica de san Fermín y organiza un Riau-Riau alternativo.

Otro de los símbolos más emblemáticos de la fiesta son los Gigantes de Pamplona, con sus 157 años de historia  salen todos los días con su cohorte de kilikis, cabezudos y zaldikos. Juntos forman la Comparsa. Detrás de cada pareja de gigantes están los comparseros, gaiteros y txistularis que marcan su paso.

Aunque los sanfermines tienen un origen que se remonta varios siglos, su fama mundial es un fenómeno reciente, Ernest Hemingway, con sus crónicas periodísticas y su novela “The sun also rises” conocida como “Fiesta”, atrajeron a numerosos extranjeros de todos los rincones del planeta, alguno de ellos conocidos como Orson Wells o Ava Gardner, y ahora son una parte intrínseca a los sanfermines, hasta tal punto que se instituyó en 1996  el “Guiri Day” un concurso en el que se premia al extranjero que mas vive las fiestas.

Debido a esta fama otros puntos del planeta celebran sus particulares sanfermines, como en Nueva Orleans, que se celebra un encierro en el que participan unas 8.000 personas perseguidos por patinadores con cuernos.

Todas estas peculiaridades hacen que estas fiestas sean únicas y que la población de Pamplona pase de 190.000 habitantes a 2.800.000 personas, aproximadamente cada año, que quieren disfrutar de los Sanfermines y la han convertido probablemente en una de las fiestas más conocidas y multitudinarias del planeta.

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