Un día como, hoy el 19 abril de 1927 en Estados Unidos, Mae West es condenada por obscenidad, con diez días por su obra teatral Sex, la obra sobre una prostituta, que ella había protagonizado, producido, escrito y dirigido.

Ese fue el momento en el que el mito de Mae West se desata. La actriz descartó pagar una multa para eludir la prisión, para así explotar la noticia con fines publicitarios, se presentó en la puerta de la cárcel a bordo de una limusina llena de rosas, causando sensación entre los periodistas, y durante su internamiento alardeó de vestir pantys de seda en lugar de la austera ropa de presidiaria. Cuando salió de la cárcel concedió una entrevista exclusiva por la que cobró mil dólares de la época. Este tipo de peripecias consagraron a West como una «chica mala», con un desparpajo y salidas de tono prohibidas para las figuras del star system de Hollywood.

Su segundo musical, sobre la homosexualidad, se titulaba Drag  y fue directamente prohibido en Nueva York.

En 1932 ficha por la Paramount a la que salvó de la bancarrota al recaudar con su primera película, “Night After Night”, más de dos millones de dólares en apenas tres meses. Ya en 1935, Mae West era la mujer mejor pagada de Estados Unidos, y de hecho sólo le superaba en salario el magnate William Randolph Hearst. El apogeo de Mae West en el cine fue muy breve; la rigurosa censura impuesta por el Código Hays fue limitando cada vez más los diálogos que la actriz podía rodar, y la Paramount prescindió de ella (seguramente por presiones externas)

Mary Jane West, más conocida como Mae West nació en Nueva York el 17 de agosto de 1893. Desde pequeña se habituó a moverse por lo ambientes de sus padres, el padre John,  boxeador y camorrista de origen irlandés, y su madre Tillie, modelo de corsetería, le ayudaron a forjar en el futuro un carácter descarado y escribir diálogos chispeantes que gustasen al público de clase media que llenaba los teatros. Dotada de gran ironía y curvas sinuosas que exhibía en poses lánguidas y provocativas, su estilo escandalizó a los puritanos de los años 1920-40, una época gris en Estados Unidos por la Ley seca y la Gran Depresión posterior al Crack del 29. En el universo de Mae West todo se movía a ritmo de jazz, difuminado por el humo y alegrado por escotes de vodevil y pantalones apretados de marinero. La actriz edificó su pequeño imperio sobre una explotación muy bien medida del escándalo y la polémica. Maestra del doble sentido, fue conocida por sus frases picantes.

  • «Cuando soy buena, soy muy buena; pero cuando soy mala, soy mejor»
  • "Sólo se vive una vez, pero si lo haces bien, una vez puede ser suficiente"
  • "Ya no hay caballeros como los de antes. Hoy, si un hombre te abre la puerta, o es la de su dormitorio o se trata del portero."
  • "¿Tienes una pistola en el bolsillo o es que te alegras de verme?"

Aunque en público transmitía un carácter descarado e irónico, en su vida privada era mesurada y familiar, no bebía alcohol ni fumaba, apenas acudía a fiestas, y al establecerse en Hollywood se llevó consigo a su padre y hermanos, dándoles empleos y comodidades.

Icono de artistas, Dalí la retrató en su famoso cuadro: Retrato de Mae West que puede utilizarse como apartamento surrealista. La actriz también aparece en la portada del legendario álbum Sargent Pepper's Lonely Hearts Club Band , de los Beatles, sus curvas inspiraron el dibujo animado Betty Boop; los chalecos salvavidas del ejército de EEUU fueron bautizados con su nombre en homenaje a sus pechos; y finalmente, su determinación y confianza en sí misma fueron a partir de los años 70 un punto de referencia para gays, feministas y, más adelante, para la cultura de las Drag Queens.

SSP Estética Centro de Estética de las Tablas

Publicado: 19 de Abril de 2017