Esta planta es introducida en Europa a finales del siglo XIX, por su capacidad de absorber gran cantidad de agua de la tierra, con la finalidad de sanear las regiones pantanosas y reducir sus niveles de humedad y con ello la presencia de insectos que pudieran transmitir enfermedades como el paludismo o la malaria.

Además de sus aplicaciones medicinales, suele emplearse para la reforestación y en las industrias maderera y papelera.

Para las aplicaciones medicinales que posee este árbol, se utilizan, sobre todo, las hojas que se preparan en infusiones o hervidas y posteriormente inhalando su vapor.

Su uso como planta medicinal está recomendado para aquellas enfermedades que afectan a las vías respiratorias como son, entre otras, la gripe, el asma o los catarros.

El eucalipto tiene propiedades antiinflamatorias, al reducir la inflamación, facilita la respiración.

Propiedades antimicrobianas, consigue acabar con aquellos microorganismos que son los causantes de procesos infecciosos en las vías respiratorias como son la bronquitis, la sinusitis, la traqueítis y los constipados.

Por último, propiedades expectorantes. El eucaliptol, componente de las hojas del eucalipto es un potente mucolítico que fluidifica las secreciones pulmonares y favorece la expulsión de las mismas. A su vez, es antitusivo y un inhibidor de la irritación bronquial, por lo que se recomienda su aplicación en enfermedades tales como la bronquitis aguda y crónica.

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