Un día como hoy, 11 de agosto de 1711, en Inglaterra, tuvo lugar la primera carrera de caballos Royal Ascot, 4 días antes, el 7 de agosto se había fundado el Hipódromo de Ascot. Cuando en 1711 la reina Ana de Inglaterra inauguró el hipódromo de Ascot no imaginó que aquel punto geográfico del condado de Berkshire iba a convertirse en la quintaesencia de lo británico, esa combinación perfecta de tradición, realeza y extravagancia. Y eso es lo que ha ocurrido a lo largo de sus 306 años de historia. En estos tres siglos, las carreras de Ascot –que se celebran a mediados de junio, empezando siempre un martes y acabando un sábado– han marcado siempre el inicio de la temporada social veraniega en Inglaterra, que despierta a los meses más cálidos del año con esta cita ecuestre.

Durante los cinco días en los que se corren 30 carreras con los mejores caballos del planeta, asisten alrededor de 300.000 personas, entre las que hay jeques, aristócratas, la flor y nata de la sociedad británica y los Windsor, y llegan hasta el hipódromo 400 helicópteros y 1.000 limusinas, todo ello aderezado con los sombreros más grandes, coloridos e indescriptibles de Inglaterra.

Durante estos 5 días, de martes a domingo, se disputan diversas carreras, entre las cuales destacan las 9 carreras que se clasifican dentro del “Primer Grupo” o “Group Races”, quizás los días más fuertes de la semana de carreras de Royal Ascot son el martes, día inaugural – con 3 carreras del Primer Grupo – y el jueves, el famoso “Ladies’ Day” y día que se celebra The Gold Cup, carrera premiada con más de 3 millones £.

El protocolo, en cuestión de vestimenta, es estricto en Ascot

En el Recinto Real, el corazón de Ascot, donde sólo pueden acceder personas invitadas por terceras que hayan estado en esta zona al menos en cuatro ocasiones anteriores, las normas son las más estrictas.

Para las damas, los vestidos y las faldas deben ser de corte elegante y tener una longitud hasta la rodilla o justo por debajo. Tanto los vestidos como los tops deben llevar tirantes de, por lo menos, 2,5 centímetros y no se permiten los vestidos demasiado entallados, los que no tapen bien la cintura y el vientre, el cuello halter ni los tocados. En su lugar, las invitadas llevarán sombreros con una base mínima de 10 centímetros. Sí se permiten pashminas y chaquetas, así como los trajes pantalón, siempre largos, y conjuntados en lo que se refiere a tejido y color.

En cuanto a los caballeros que asistan al Recinto Real, éstos deben lucir chaqué, negro o gris; sombrero de copa, en los mismos tonos y sin ninguna decoración extra (como cintas de colores, por ejemplo); chaleco, corbata y calzado de color negro. No está permitido que se pongan pañuelo de cuello. Cuando estén en el interior de restaurantes, en terrazas y palcos privados pueden quitarse el sombrero.

Hay una especie de guardia del estilo que vela por la elegancia general y, si no se cumple con la normativa, pide que se abandone la zona: le ocurrió a Rod Stewart en 2002 cuando entró con un traje chaqueta de color blanco.

El Grandstand es la grada, un lugar perfecto para vivir el ambiente de manera más relajada. Las normas aquí son menos estrictas y a las damas, a diferencia que en el Recinto Real, sí se les deja llevar tocados, mientras que los hombres, en lugar de chaqué, pueden lucir traje de chaqueta, camisa y corbata. Todo más casual.

La tercera zona del hipódromo es el Silver Ring, una zona separada del edificio principal, a pie de pista y que permite vivir un tranquilo día en las carreras, aunque lejos del glamour del edificio principal, sus palcos y el Recinto Real. En este «anillo de plata», la organización explica que, «aunque recomendamos al público que opte por una vestimenta elegante, no se aplicará ningún código de indumentaria. Sólo se prohíbe el uso de camisetas deportivas».

La tradición de llevar sombreros está vinculada, como todas las costumbres de esta celebración, a la Familia Real. Los Windsor, especialmente la Reina, es quien dota a Ascot de una aureola romántica y literaria que no tienen otros acontecimientos deportivos en Inglaterra. Históricamente, en la época en que Ascot comenzó su andadura, se consideraba una falta de respeto tener la cabeza descubierta en presencia del monarca.

 Por último, si quieres visitar Ascot, tres consejos más: es importante llevar un paraguas, calzado cómodo y, aunque parezca una paradoja, no perder nunca de vista las pertenencias.

SSP Estética Centro de Estética de las Tablas.

Publicado: 11 de Agosto de 2017