Publicado: 10 de Mayo de 2017

Un día como hoy, 10 mayo 1612, en India se casan Shah Jahan con Mumtaz Mahal, al morir ella en el parto de su decimotercer hijo, él ordena la construcción del Taj Mahal como ofrenda póstuma.

La ceremonia tuvo lugar en la ciudad de Agra, estado de Uttar Pradesh, a unos 200 kilómetros al sureste de Delhi y durante la misma, el emperador nombró a Arjumand, Mumtaz Mahal, “la elegida o la perla del palacio”. Los astrólogos se pusieron de acuerdo sobre esta fecha por ser la más favorable para asegurar la felicidad del nuevo matrimonio. Aunque no se trataba de su primera esposa, de hecho fue la cuarta, sí fue la favorita y con ella tuvo 13 hijos antes de que el dolor hiciera su aparición en esta hermosa historia de amor.

La leyenda dice que el príncipe que había acudido a un bazar de Agra conoció a la princesa y se enamoró perdidamente de ella y le compró un collar de diamantes con un valor aproximado de 10 mil rupias que la joven estaba admirando en el bazar.

A pesar de haberse tratado de amor a primera vista, tuvieron que pasar cinco años hasta que se pudieron casar en 1612.

Tras 19 años de feliz matrimonio, la desgracia azotó en 1631, cuando, durante un viaje en el que acompañó a Shah, Mumtaz falleció al dar a luz a su hija Gauhara Begum.

Según la leyenda, Mumtaz, en su lecho de muerte, le pidió a Shah que le construyera una tumba para que la pudiera visitar anualmente y que se volviera a casar.

El emperador y amante esposo sintió un dolor tan intenso que deseó morir junto a su esposa.  Jahan se encerró en palacio sumido en su dolor y no reapareció hasta un año después muy envejecido y, para asombro de sus súbditos, su pelo y barba se habían vuelto blancos en tan sólo unos meses.

Shah decidió rendirle un último y gran tributo a su esposa favorita, construyendo la tumba más impresionante del mundo entero: el Taj Mahal, que se traduce generalmente como “Palacio de la Corona” o “Corona del Palacio”, aunque podría ser una abreviación del nombre de Mumtaz Mahal. La ubicación elegida fue la curva que el río Yamuna que llega a Agra desde el norte para que sus aguas reflejaran los cambios de luz de los muros de mármol blanco del palacio cuya construcción se prolongó durante veintidós años, finalizando en 1653.

Para su construcción se emplearon los mejores materiales sin importar su lugar de procedencia. Una de las leyendas que rodean esta hermosa historia es que fueron más de mil elefantes los que transportaron el mármol fino y blanco de sus paredes que se trajo de las canteras de Rajastán. Carretas tiradas por bueyes, búfalos y camellos llevaron hasta Agra el jade y cristal de la China, las turquesas del Tíbet, el lapislázuli de Afganistán, la crisolita de Egipto, las ágatas del Yemen, los zafiros de Ceylán, las amatistas de Persia, el coral de Arabia, la malaquita de Rusia, el cuarzo del Himalaya, los diamantes de Golconda y el ámbar del océano Indico para decorar las paredes y estancias del mausoleo.

El resultado final, de su gran amor, es uno de los lugares más hermosos de todo el planeta que es visitado por millones de personas al año, los cuales, son testigos del inmenso amor que Shah Jahan le profesó a Mumtaz Mahal.

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